La iniciativa israelí propone una fórmula moral, pragmática y sencilla para una solución a largo plazo del conflicto israelo-árabe.
Moral: Es una solución moral que toma en cuenta a los seres humanos, en lugar de una solución política que perpetúa la lucha, la violencia y la pobreza.
La iniciativa israelí propone a los palestinos convertirse de refugiados en ciudadanos, en países con futuro político y económico, en lugar de tener un estado-protectorado sin capacidad de existencia independiente, tal como se propusiera a los palestinos en los acuerdos de Oslo.
Propone poner fin a la tragedia humana que se prolonga desde la Guerra de la Independencia, y abrir un futuro de esperanzas personales y comunitarias para nuestros vecinos y para nosotros.
Una solución moral se basa en el derecho de Israel a existir en fronteras defendibles, preservando su esencia como Estado del pueblo judío.
Pragmática: Las amenazas islámicas a la estabilidad del Medio Oriente generan una oportunidad histórica para resolver el problema palestino y para compartir intereses con los países árabes y Occidente.
El colapso de la idea de un Estado Palestino permite un pensamiento nuevo y conduce directamente a los contenidos de "la iniciativa israelí".
A pesar de su integralidad, el programa es modular; aun su concreción parcial puede traer gran provecho a Israel y los países vecinos.
Sencilla: Sin acuerdos intermedios, sin entidades con soberanía indefinida, sin "expectativas" ni "refuerzos".
La iniciativa israelí propone un mapa viejo-nuevo del Medio Oriente, en el que Israel cuente con una profundidad estratégica crucial y con fronteras naturales y defendibles, alejadas de los centros poblados, en fecunda cooperación económica con los países vecinos, en bien de toda la región.
La iniciativa israelí propone una nueva senda hacia la paz, que brinda respuesta a la tragedia humana de todas las partes e insufla esperanzas después del doloroso colapso de las viejas concepciones de paz.