Una de las características que se reiteran en todos los planes y procesos de paz experimentados por Israel en las últimas décadas, es la de dejar el tema de los refugiados para una solución futura, en algún momento al final del proceso, mientras los procesos en sí quedan siempre obstruidos a mitad del camino. No hay ninguna razón para proseguir de esa manera: se puede empezar a mover el tema de la rehabilitación de los refugiados independientemente de los procesos políticos de cualquier clase.
La clave: desmantelar la UNRWA
La primera etapa, la más práctica para promover una nueva actitud ante la solución del problema de los refugiados, es poner fin a la función histórica de la UNRWA e integrar a los refugiados palestinos que cumplen con los criterios internacionales (los que dejaron sus casas en 1948) al tratamiento de la UNHCR (ACNUR). Para los otros que actualmente son definidos como refugiados, es decir, la segunda y tercera generación, se creará un ente internacional durante una década, que estará destinado a rehabilitar a los refugiados en sus lugares de residencia o en países anfitriones, recaudando fondos en Israel, los Estados Unidos, los países árabes y la comunidad internacional, y completar el proceso de eliminación de los campamentos temporarios de refugiados.
De hecho, los campamentos de refugiados existen hoy en día a fuerza de la UNRWA. Cuando expire el mandato de esta agencia o cuando sus recursos se reduzcan drásticamente, los países que albergan actualmente a los refugiados deberán enfrentarse con la realidad y cooperar con los programas de rehabilitación. Lo mismo sucederá con los refugiados: cuandoel mecanismo de apoyo de la UNRWA desaparezca, surgirá el impulso de salir de la condición de refugiados y buscar una vida mejor y más estable, de manera independiente o por medio de las agencias de rehabilitación.
El prestigioso analista norteamericano Dr. Daniel Pipes, especializado en el Medio Oriente, publicó en 2003 (antes de que expirara el mandato de la UNRWA) las siguientes reflexiones sobre las relaciones entre los Estados Unidos y la UNRWA: “Ha llegado el momento de ayudar a esas generaciones de no-refugiados (se refiere a los descendientes de los refugiados palestinos) a salir de la condición de refugiados para convertirse en ciudadanos, adquirir capacidades de autosustento y construir su propio futuro. Lo mejor para ellos es que la UNRWA cierre sus puertas y que la ACNUR asuma la responsabiliad de los pocos refugiados palestinos auténticos que aún quedan. Esto sucederá sólo si el gobierno de los Estados Unidos reconoce la parte que cupo a la UNRWA en la ampliación del círculo palestino de desdicha. Por un sentimiento equivocado de ‘hondo compromiso con el bienestar de los refugiados palestinos’, Washington provee el 40% del presupuesto anual de la UNRWA, que llega a US$ 300.000.000. Corresponde que Washington no dé a ese organismo ni un solo dólar más”.
Pipes exhortó también a abstenerse de renovar el mandato de la UNRWA en 2005, pero por lo visto se anticipó a su tiempo. El mandato fue renovado, pero será reexaminado en julio de 2008.
El desmantelamiento ya ha empezado
La descontinuación del funcionamiento de la UNRWA no es una meta lejana e irrealizable. Una de las vías posibles son las actividades de esclarecimiento en los diversos países cuyos aportes anuales sostienen al organismo; otra son las acciones diplomáticas para impedir la renovación de su mandato o para fijar una fecha acordada al fin de su accionar.
Las actividades en los Estados Unidos ya se han iniciado: un grupo de senadores y miembros del Congreso empezó a actuar en el último año para interrumpir la asignación norteamericana a la UNRWA. Las actividades son coordinadas por los representantes de “La iniciativa israelí” en los Estados Unidos, quienes gozan de vasta experiencia en el trabajo frente al gobierno norteamericano. Esta actividad no es la primera: en el Congreso norteamericano ya se había elevado una propuesta de ley destinada a restringir el apoyo norteamericano a la UNRWA y a condicionarlo a la promoción de una solución definitiva a los refugiados y a una supervisión más estricta del aprovechamiento de los presupuestos transferidos a la UNRWA.
En las explicaciones a dicha propuesta de ley (HR 5278 IH, 109º Congreso) se señala, entre otras cosas:
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UNRWA fue creada en 1949 como agencia temporaria para brindar servicios asistenciales a los refugiados palestinos; es la única agencia de la ONU que se ocupa de un grupo específico de refugiados.
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A diferencia del Comisionado de la ONU para los refugiados, que busca soluciones duraderas para los problemas de los refugiados, UNRWA no hace nada para reubicar a los refugiados.
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Desde 1950, los Estados Unidos han aportado a la UNRWA más de US$ 2.000.000.000.
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En 2005 los Estados Unidos aportaron a la UNRWA US$ 180.000.000, un cuarto del presupuesto anual de la agencia.
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UNRWA nunca permitió controles de organismos independientes, por medio de una auditoría reconocida.
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El último informe del auditor interno de UNRWA proporcionó sólo sumas generales y poco claras; aun así, hay al menos US$ 48.000.000 de gastos sin explicaciones.
Es importante señalar que una de las razones que obstaculizaron las iniciativas de este tipo en el pasado fue la oposición oficial de Israel: los distintos gobiernos temían el desmantelamiento de la UNRWA como parte de su permanente actitud de eludir el tratamiento adecuado del problema de los refugiados. Cuando el gobierno israelí se opone, también lo hace AIPAC (el grupo de presión judío proisraelí). Si logramos modificar esta actitud, cabe suponer que la UNRWA deberá enfrentar una nueva situación: la falta de respaldo y financiación norteamericanos, que son el principal motor de la agencia. Esta situación reabrirá el debate sobre el mandato de la UNRWA, y el reexamen de nuevas vías de solución al problema de los refugiados.
¿Qué hacer?
Israel puede modificar el cuadro de situación de los refugiados. La comisión ministerial para la rehabilitación de los refugiados palestinos, que actuó desde 1983 bajo la conducción del ministro Mordejai Ben Porat (él mismo un refugiado judío de Iraq), cesó sus actividades a consecuencia de los cambios en la composición del gobierno. Desde entonces Israel no ha hecho ningún intento de desarrollar un programa de largo alcance para la rehabilitación de los refugiados.
Las mejores mentes de Israel se han dedicado a encontrar diversas fórmulas para crear una entidad nacional palestina y, en realidad, para alentar al acerbo enemigo; pero han dejado la solución al problema de los refugiados para el final del proceso, en un futuro utópico. De manera paralela al accionar en la palestra internacional para poner fin al mandato de la UNRWA, ha llegado el momento de crear un organismo israelí de planificación que haga un trabajo a fondo para definir la situación de los refugiados y las vías de rehabilitación, y que impulse una nueva situación en el Medio Oriente, en el 60º aniversario del Estado de Israel.