CAPÍTULO II: La Rehabilitacion de los refugiados

 
Se puede actuar de otra manera. Aquel problema que surgió sesenta años atrás y que fue descuidado hasta crecer a dimensiones aterradoras, puede y debe resolverse. Todos los procesos de paz en el Medio Oriente incluían declaraciones solemnes sobre los planes de rehabilitación de refugiados; todos postergaron su desarrollo e implementación hasta el final del proceso, que está obstruido hasta el presente y que hasta ahora no ha servido a nadie: ni a los refugiados palestinos, ni a Israel, ni al mundo árabe, ni a Occidente.
 
De una solución política a otra humanitaria
La prolongada situación de los refugiados dio origen a la idea nacional palestina. La vida en los campamentos durante varias generaciones, sin integrarse a la sociedad árabe en general, forjó una conciencia nacional y un intenso deseo de destruir a Israel. En lugar de resolver el problema y afrontarlo de raíz, Israel y la comunidad internacional optaron por alentar el nacionalismo palestino y promover la creación de un Estado Palestino independiente. Todos creían que una vez que éste surgiera, se encontraría la solución al problema de los refugiados.
 
Esta política fracasó rotundamente: no trajo la paz sino la guera y no cambió en nada el problema de los refugiados. La UNRWA sigue operando en la Autoridad Palestina, los refugiados siguen viviendo en los campamentos y la ciudadanía palestina carece por completo de valor.
 
Los refugiados fueron abandonados una vez más: las ingentes sumas internacionales no se invirtieron en su rehabilitación sino en la construcción de la Autoridad Palestina, un régimen proterrorista y corrupto que no ha traído ningún beneficio a los palestinos y que ha convertido el conflicto israelo-palestino en un sangriento callejón sin salida.
 
Para salir de la desesperación, se debe cambiar de rumbo.
 
Empezar, ahora, a resolver el problema de los refugiados.

Cómo resolver el problema de los refugiados
Los problemas de los refugiados tiene solución y el mundo cuenta con una vasta experiencia al respecto. En las últimas décadas, millones de personas de Asia, África y Europa pasaron procesos de rehabilitación y salieron de la condición de refugiados. El problema de los refugiados palestinos no difiere en esencia de estos problemas.
 
Para la rehabilitación de los refugiados hay tres direcciones básicas: la rehabilitación en un país de refugio provisorio; la rehabilitación en un tercer país; el regreso al país de origen. El Estado de Israel, en su condición de país judío, no puede permitirse el regreso de los refugiados, cuanto más ante su enorme crecimiento en los últimos años y su profunda hostilidad hacia el sionismo y el Estado de Israel. Por consiguiente, la tercera opción no es viable, y quedan las dos primeras.
 
La rehabilitación en el país de refugio temporario
Los refugiados de 1948 encontraron refugio en cuatro destinos básicos: Jordania, el Líbano, Judea y Samaria y la Franja de Gaza, y algunos en Siria. La mejor integración fue en Jordania: a díferencia de los demás países árabes, el reino de Jordania aceptó a parte de los refugiados como ciudadanos, y éstos se integraron a la sociedad, la economía y aun el gobierno jordano. En el marco del amplio plan de rehabilitación e incentivos económicos adecuados, tanto para los refugiados como para el reino, cabe suponer que la mayor parte de los refugiados que viven actualmente en Jordania se ciudadanizarán y rehabilitarán allí. El proceso de rehabilitación atraerá muchos oxígeno económico al reino y reforzará los programas de cooperación regional, como el Valle de la Paz. En el Líbano somos testigos de la dolorosa prolongación del problema de los refugiados, que nunca fueron aceptados como ciudadanos libaneses. Sesenta años después de haber llegado a ese país, es hora de que la comunidad internacional y el mundo árabe exijan que el Líbano aporte su parte a la solución del conflicto y termine con la prolongada discriminación de sus hermanos palestinos. También en este caso, el proceso de rehabilitación y las indemnizaciones contribuirán al proceso de rehabilitación del Líbano y formarán parte de un plan general de estabilización del Líbano, ante el delicado equilibrio entre las diversas comunidades étnicas y las fuerzas que operan en el país. Es posible que a causa de ese delicado equilibrado entre las diversas comunidades del Líbano, no todos los refugiados que viven actualmente en dicho país puedan rehabilitarse allí, y que se propongan también alternativas atractivas para su reubicación fuera del Líbano. Con respecto a Siria, los refugiados palestinos que viven allí constituyen menos del 30% de la población, y no hay ninguna razón para impedirles la ciudadanía y la plena rehabilitación allí.
 
La rehabilitación de los refugiados en Judea y Samaria es más compleja. Con el paso del tiempo, los campamentos de refugiados en Judea y Samaria se han convertido en nidos de terrorismo, y la población de refugiados es sumamente hostil hacia Israel. Si no fuera por la presencia del Ejército de Defensa de Israel, Judea y Samaria estarían hoy en día gobernadas por el Hamás, y las poblaciones israelíes estarían sometidas a él. Por consiguiente, es un claro interés israelí reducir el número de refugiados palestinos a rehabilitar en Judea y Samaria. Es también el interés de los países árabes moderados y de Occidente, que quiere debilitar el eje Irán – Hezbollah – Hamás, y fortalecer a los gobiernos moderados de Jordania, Egipto y el Líbano. La mayor parte de los refugiados palestinos que viven hoy en día en Judea y Samaria, y ciertamente los que viven en campamentos (cerca de un tercio de los refugiados de Judea, Samaria y Gaza), no podrán rehabilitarse en sus lugares de residencia, sino en otros.
 
A diferencia de todos ellos, las posibilidades de rehabilitación en la Franja de Gaza están condicionadas a que la mayor parte de los refugiados salgan de sus estrechas fronteras. La Franja se ha convertido en un lugar tan desdichado y peligroso por la concentración imposible de refugiados, que constituyen la mayoría absoluta de la población total de la Franja. No hay futuro allí sin una reducción dramática de la población y sin que disminuya la concentración de factores extremistas y condiciones difíciles, que han convertido a la Franja en obstáculo para cualquier evento futuro en el Medio Oriente.
 
Los costos de rehabilitación de los refugiados
La rehabilitación de los refugiados en países anfitriones o por medio de países receptores requiere muchos fondos. En los países anfitriones el proceso de rehabilitación requiere la creación de nuevas infraestructuras de ingeniería y económicas a gran escala, para mejorar drásticamente las condiciones de vida, empleo y educación de cientos de miles de personas y para liberarlas de su dependencia de la UNRWA (esto se refiere fundamentalmente a la vida en los campamentos de refugiados). A diferencia de ello, en el caso de emigración a otros países no hace falta crear infraestructuras nuevas, pero sí se necesitan subsidios significativos de emigración para cada familia, que les permitan convertirse de una familia de refugiados indeseables en una familia de inmigrantes que puede integrarse a la economía del país receptor y aportar a ella.

El cálculo económico de la rehabilitación es, por consiguiente, muy complejo, y requiere un esfuerzo conjunto arduo y prolongado, que deberá estar a cargo de organismos profesionales, a crear para tales fines. En una evaluación estimativa, se puede hablar de unos US$ 12.000.000.000 para la rehabilitación de todos los refugiados que viven actualmente en los campamentos de refugiados en Gaza, el Líbano, Jordania, Judea y Samaria, y Siria; una suma similar será necesaria para mejorar la situación de todos los otros refugiados que no viven en campamentos. En total se habla de unos US$ 25.000.000.000 para resolver definitivamente el problema de los refugiados, que preocupa al mundo desde hace sesenta años.

Este acuerdo hará superfluos los enormes costos de la UNRWA y de la Autoridad Palestina juntas. El presupuesto anual de la UNRWA se acerca a los US$ 500.000.000 y proviene de países donantes, mientras que el apoyo de la comunidad internacional a la Autoridad Palestina se estima actualmente en más de US$ 6.000.000.000, a los que  hora (diciembre de 2007) debe agregarse el compromiso de los países donantes por más de US$ 7.000.000.000 adicionales.
 
La rehabilitación en un tercer país
Otra posibilidad habitual de rehabilitación es la recepción de refugiados en un tercer país (no aquél del que habían huido y tampoco el que les sirve de refugio temporario), y su conversión en ciudadanos con plenos derechos. El éxito de esta vía de rehabilitación depende de la disposición del país de destino, de la adecuación de los refugiados a la cultura local y de las posibilidades económicas que llevan consigo.

Generalmente, los refugiados recibidos por nuevos países no tienen nada, y por eso la mayor parte de los países que reciben refugiados de manera regular son países ricos y bien consolidados, que pueden hacerse cargo de la recepción y rehabilitación de cierto número de refugiados al año. Por supuesto, estos países (Australia, Nueva Zelanda, Canadá, los Estados Unidos, Suecia, Noruega, Finlandia, Irlanda, Dinamarca, Holanda y Suiza) pueden y deben participar también en la absorción de refugiados palestinos, pero a ellos deben agregarse otros países en los que no existe un mecanismo regular de recepción de refugiados, pero sí la disposición a dedicarse a temas puntuales (por ejemplo, Alemania, Grecia, Eslovaquia y Francia recibieron a la mayor parte de los refugiados de Iraq que llegaron a Europa en los últimos años).

Más allá de eso, como el proceso de rehabilitación en un tercer país implica una indemnización a los refugiados, cada familia de refugiados palestinos que quiera ser recibida en un tercer país lo hará con una base económica respetable para empezar una nueva vida. Por eso, también los países en desarrollo que no son ricos y que suelen estar involucrados en la recepción de refugiados, pueden ser un destino adecuado de emigración y rehabilitación. Los palestinos se cuentan entre los más instruidos y capacitados en las sociedades árabes, y los países árabes más allá del primer círculo que rodea a Israel pueden beneficiarse con la absorción de refugiados ricos y capacitados, que efectuarán un aporte económico y se integrarán con relativa facilidad a sus sociedades musulmanas árabes.

La Administración de la Rehabilitación
La rehabilitación de los refugiados no se producirá por sí misma. La solución del problema de los refugiados palestinos requiere un esfuerzo internacional conjunto, y aun es deseable, ante su enorme influencia sobre la estabilidad del Medio Oriente y la paz del mundo en general. Un organismo internacional en el que coparticipen Israel, Jordania, los Estados Unidos y otros países junto a representantes de las concentraciones de palestinos, se creará para cerrar los círculos de refugiados y completar el proceso de rehabilitación de todos los refugiados y la regularización de todas las demandas en un lapso de diez años. Por supuesto, este organismo no podrá crearse hasta la disolución de la UNRWA y la elevación del tema de los refugiados a la orden del día internacional. Para asegurar que un organismo de estas características no actúe en contra de los intereses existenciales de Israel, es vital que el propio Israel impulse su creación y esté involucrado en él no como una obligación forzada, sino como una misión histórica.
 
La maduración de las condiciones
La solución al problema de los refugiados se demora tantos años porque esa situación era más cómoda para los factores involucrados. Los países árabes y las organizaciones terroristas querían preservar el problema y generar efervescencia contra Israel; los gobiernos israelíes temían hacer surgir el tema del “Derecho al Regreso” y, por supuesto, la UNRWA, que creció a dimensiones gigantescas, no se ofreció a suicidarse.

Hoy en día se abre una oportunidad de cerrar el círculo vicioso de refugiados y terrorismo: los países árabes temen al eje Irán – Hamás y prefieren una concilición con Israel al fortalecimiento de los extremistas islámicos; los palestinos, los israelíes y el mundo han entendido que un “Estado palestino” no conlleva paz ni prosperidad, y ciertamente tampoco una solución para los refugiados; Israel es lo suficientemente fuerte como para enfrentar el problema de los refugiados y asumir sus costos. Estudios realizados en los últimos años muestran una vez y otra la voluntad de la población de refugiados de rehabilitarse, aunque ello implique la emigración. La senda está plagada de obstáculos políticos (no tienen ciudadanía) y económicos, que pueden resolverse como parte del mecanismo de rehabilitación de los refugiados.