El escollo: la UNRWA


Cuando cesaron los combates y finalizaron las tareas de la comisión de apoyo temporario de la ONU, se creó la UNRWA, la comisión de asistencia y empleo destinada a ocuparse de los refugiados palestinos, totalmente diferente de todos los organismos de la ONU que se ocupan de refugiados.
 
Los países árabes no quisieron resolver el problema sino dejarlo abierto, y por eso presionaron para crear una agencia temporaria que brindara ayuda humanitaria y económica a los refugiados, sin tratar de rehabilitarlos de ninguna manera. Desde entonces, la agencia recibe “prórrogas” periódicas. Si no se vuelve a prorrogar, su actual mandato caducará el 30 de junio de 2008.
 
La UNRWA no está facultada a reducir el número de refugiados, a ocuparse de que obtengan la ciudadanía en sus países de residencia ni a ofrecerles ser recibidos como refugiadosinmigrantes en otros países. A diferencia de todas las otras agencias de la ONU, la UNRWA da empleo a decenas de miles (!) de refugiados en la enorme burocracia que ha creado, cuyo único objetivo consiste en mantener los campamentos de refugiados y perpetuar el problema palestino.
 
Cabe señalar que UNRWA es un organismo gigantesco que, de hecho, rige las vidas de millones de personas, a pesar de actuar en el territorio soberano del Líbano, Jordania, Siria y la Autoridad Palestina (en Judea y Samaria y en Gaza). Se puede decir que UNRWA se ha convertido en un elemento crucial en el nacionalismo palestino (lo que ahonda los lazos estrechos entre la identidad palestina y la condición de refugiados) y contribuye a convertir el problema de los refugiados (y el problema de Gaza en general) en insoluble, mientras Israel exista.
 
Mientras la UNRWA exista, los campamentos de refugiados seguirán siendo el “hogar nacional” del pueblo palestino y el caldo de cultivo del terrorismo antiisraelí y antioccidental, con la ayuda directa o la omisión de la UNRWA. El número de refugiados seguirá creciendo y la motivación para una guerra perpetua contra Israel se fortalecerá. Gaza, en su mayoría habitada por refugiados y sus descendientes, seguirá siendo la pesadilla de Israel y del mundo entero, el paraíso de los extremistas islámicos y una fábrica de terroristas suicidas.