La cooperación estratégica

La Autoridad Palestina, un obstáculo para la paz y un peligro para toda la región


Lo sucedido en Gaza nos enseña que la Autoridad Palestina es la puerta de acceso al control del Hamás y al fortalecimiento del fundamentalismo islámico.

Lo que sucedió en Gaza puede repetirse en Judea y Samaria, y amenazar a las ciudades del Sharón, la región de Dan y Jerusalén.

Pero aun sin el Hamás, y aunque haya proclamado el reconocimiento de Israel, la Autoridad Palestina fue y es un obstáculo para la paz:

• Financió y envió terroristas suicidas para que perpetraran atentados sanguinarios en Israel.

• Sus funcionarios tomaron para sí grandes sumas donadas por otros países.

• Educa a la joven generación en el odio abismal, la violencia y la negación de la existencia de Israel, y constituye un eslabón central de las redes de terrorismo internacional.
 
La desilusión de palestinos e israelíes

Desde la óptica del interés palestino, el "Estado" del que hablan carece de valor. En el mejor de los casos, se trata de un pequeño y cercado estado-protectorado que brinda mano de obra barata al Estado de Israel. Este pseudo-estado no brindará a sus ciudadanos orgullo nacional, libertades civiles o esperanzas económicas, y no ofrecerá solución alguna al problema de los refugiados.

Mientras los estadistas siguen declamando la solución de los "dos estados", de hecho y en el mundo académico ya se entiende que no hay futuro para la Autoridad Palestina y que no tiene sentido crear un Estado Palestino, además del que ya existe al este del Jordán.
 
Jordania, el Estado Palestino

"El Jordán tiene dos orillas" no es sólo una vieja consigna, sino también una realidad histórica. El "Hogar Nacional", que el gobierno de Su Majestad se comprometió a crear para el pueblo judío en el marco del Mandato Británico, incluía todo el territorio de la Tierra de Israel (Palestina).
 
Esa Palestina ya fue dividida en un Estado árabe y otro judío. El Estado árabe-palestino es Jordania, creada en 1922 cuando Gran Bretaña concedió la mayor parte del territorio al emir Abdalá. La mayor parte de sus habitantes son palestinos, originarios de Transjordania occidental.
 

De refugiados a ciudadanos

A raíz de la primera Intifada, el Rey Hussein proclamó en julio de 1988 la desconexión de la "Banda Occidental". A partir de entonces, el Reino de Jordania revocó la ciudadanía de los habitantes de Judea y Samaria, y les otorgó sólo "laissez passe" (documentos transitorios).

Hoy en día, ante el fracaso del proceso político entre Israel y los palestinos, y el entendimiento de que el Estado palestino no contribuirá con la estabilidad de la región, también el Rey Abdalá ha vuelto a los principios de la unidad jordano-palestina y la "opción jordana" ha vuelto a ocupar un lugar central. Las encuestas realizadas en la población árabe de Judea y Samaria brindan testimonio de un gran apoyo al retorno de Jordania al foco de los acontecimientos.

Según "la iniciativa israelí", y como parte de la recepción de un paquete de apoyo internacional, el Reino de Jordania restituirá la ciudadanía a los árabes de Judea y Samaria, quienes gozarán de derechos nacionales y políticos en Jordania, aunque opten por seguir viviendo en Israel.
 
 
¿Qué ganará Jordania si se integra al acuerdo regional?

El actual gobierno de Jordania es amistoso con Israel y pro-occidental, pero no es un gobierno seguro: está amenazado por el caos en Iraq al este, y por el nacionalismo palestino al oeste.

Un Estado Palestino en los territorios de Judea, Samaria y Gaza amenazará a Jordania: puede convertirse en punto de partida de una "Gran Palestina", que engullirá a Jordania, derribará la monarquía y convertirá a toda la Tierra de Israel en un Estado palestino-islámico, libre de judíos y de herejes.

La disolución de la Autoridad Palestina producirá, por consiguiente, un suspiro de alivio en Ammán y allanará el camino al equilibrio entre el énfasis de su índole palestina y el respaldo al régimen hachemí, por medio de garantías norteamericanas e israelíes.
 
 El gran impulso a la economía es una ventaja adicional para Jordania, cuyos principales problemas son económicos y de infraestructura. Esta iniciativa hace hincapié en la profundización de la cooperación económica y el desarrollo del Valle de la Paz, y en el impulso de Jordania hacia un futuro económico promisorio.

El peligro del frente islámico oriental

Las amenazas de Teherán y su aproximación a la capacidad nuclear constituyen una grave amenaza potencial a Israel, y se aúnan con el creciente caos en Iraq y con el incremento de las fuerzas proiraníes en Siria y El Líbano.

En el caso de una acumulación de fuerza en el eje extremista Irán-Iraq-Siria, la primera víctima será el gobierno jordano, y la etapa siguiente será la conversión de la frontera este de Israel, actualmente tranquila, en el frente más peligroso.

La integración de Jordania a la solución del problema palestino y el apoyo económico que recibirá como parte de este proceso, le permitirán sobrevivir y convertirse en un fuerte eslabón del eje estratégico destinado a frenar a Teherán.