Una nueva actitud Israelí

 
Introducción
El problema de los refugiados palestinos nació sesenta años atrás, durante la Guerra de Liberación. A diferencia de todos los otros problemas de refugiados surgidos desde entonces, éste no se ha resuelto hasta el presente. No sólo eso, sino que creció en dimensiones gigantescas; en realidad, ha sido fomentado por instancias árabes como parte de la delegitimación del Estado de Israel.

Durante muchos años, Israel prefirió desentenderse del problema palestino con la esperanza de que fuera esfumándose con el tiempo. El temor al “Derecho al Regreso” y lo que implicaba para la existencia de Israel como Estado judío llevaron a la política del avestruz, que hunde la cabeza en la arena.

Por supuesto, esta política no sirvió: el problema de los refugiados creció desmesuradamente y, de hecho, generó el terrorismo y el nacionalismo palestino, al que Israel eligió reconocer y alentar como parte de la visión de “los dos Estados”, en una larga serie de acciones y gestos que comenzaron con el proceso de Oslo. Israel optó por reconocer el nacionalismo palestino, lo que lo llevó al callejón sin salida en el que se encuentra hoy: una guerra sin fin y procesos políticos en los que Israel renuncia, una vez tras otra, a lo que había conseguido con sangre, renuncias que llevan a nuevas desgracias, y así sucesivamente.

Israel debe salir de esta trampa y contemplar una nueva actitud para abordar el conflicto a fondo. Si Israel supera el temor de una confrontación directa con el problema de los refugiados, y toma una iniciativa clara y decidida en este tema clave, podrá neutralizar parte considerable de los aspectos explosivos del conflicto. Si todavía existe una esperanza de paz en el Medio Oriente, depende de esta revolución conceptual, y de un abordaje valiente y de largo alcance del problema de los refugiados.

El presente documento constituye el primer paso en esa dirección.